Tal día como Hoy
de: Jormi David Jimenez Rivero
Tal día como hoy, 01/11/2025, nació una gran mujer, una luchadora revolucionaria. Y cuando digo "Revolución", no me refiero a una campaña política, sino a la esencia de evolucionar, de revolucionar aquello que, funcionando antes, podía ser mejorado.
Luchó incansablemente desde su juventud para capacitarse y convertirse no solo en una educadora, sino en la mejor maestra de preescolar. Con su vocación, logró forjar a los mejores hombres y mujeres de Venezuela, combatiendo el analfabetismo y sembrando en los niños la convicción de que los estudios serían su mejor tesoro para el futuro.
Mi madre fue un vivo ejemplo de esto. En una época y un mundo marcadamente patriarcales, donde se daba por sentado que solo los hombres podían manejar vehículos, ella se atrevió a desafiar lo establecido. Fue una de las primeras mujeres en el estado Lara en manejar una moto, marcando con ello una diferencia y abriendo camino.
Luego, cuando se compró su camioneta, demostró que los refranes también se pueden desafiar. Le decían "loro viejo no aprende a hablar", ya que nunca había manejado un carro y mucho menos un vehículo de ese tamaño. Sin embargo, alrededor del año 2003 y con aproximadamente 45 años de vida o más, decidió aprender. Lo logró con la ayuda de la escuela de manejo para sacar la licencia y con el apoyo de sus familiares, demostrando que nunca es tarde para emprender un nuevo camino.
A pesar de su lucha, nunca obtuvo el reconocimiento que realmente merecía. Fue una verdadera mujer empoderada que nunca dependió de un hombre para mantener el hogar. Siempre dejó en claro que las mujeres sí pueden hacerlo solas, aunque no sea lo ideal. Lastimosamente, en su época —al igual que muchas madres venezolanas— no tuvo la suerte de contar con ese "príncipe azul" de brillante armadura, ese proveedor responsable y cabeza de hogar que debería ser un esposo o padre. Ni mi madre ni yo contamos con ese regalo de la vida. Así que, con toda su energía vital y con la ayuda de Dios, logró convertirse en la mujer fuerte que fue, criando a su hijo con poco apoyo y con su propio esfuerzo. La historia completa la encontrarás más abajo, pero hoy quiero recordar su legado. Y si hay una mujer que lea este texto y esté pasando por una situación similar, que pueda tomar como ejemplo a mi madre para que no se rinda y encuentre la fuerza para seguir adelante, dando su último aliento por amor a los seres queridos, como lo hizo ella.
Un ejemplo de ese amor incondicional fue su determinación por llevar alimento a su madre, mi abuela.
Lastimosamente, no logró cumplir su misión esa vez, pues murió de un infarto al intentarlo.
Sin embargo, ese gesto que hacía constantemente por la familia deja huellas imborrables y hace que la recordemos como una gran madre y una excelente hija.
Para ti, madre, si existe vida después de la muerte y tienes acceso a ver este mensaje: te agradezco por todos los sacrificios que hiciste por mí y por ayudarme a convertirme en el hombre que soy ahora. Espero no defraudarte jamás.
Llevaré en alto tu antorcha y continuaré el camino que me enseñaste a recorrer, evitando que se apague la llama del conocimiento, la verdad, la justicia y todos los valores que me inculcaste. Podré así transmitirlos en este mundo, lleno de oscuridad en la mayoría de los casos. Tu legado continuará mientras haya vida en mi corazón. No me queda más que decirte: gracias nuevamente y feliz cumpleaños. Con amor, Tu hijo: Jormi David Jiménez Rivero.





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